Meta: 0 Empaques Desechables

No es fácil. Nada fácil. Pero vale la pena intentarlo.

Hace un par de meses tomé la decisión de reducir al máximo el número de empaques utilizados en mi hogar. (Ya sé…mi título es 0 Empaques, pero quiero comenzar con pequeños pero firmes pasos hacia esa meta para no desanimarme).

Con empaques desechables me refiero a: cajas, latas, bolsas, tetra paks, y cualquier contenedor que tenga una vida corta de duración, y termine en la basura, por SIGLOS. Las excepciones serían los empaques que prueben ser 100% biodegradables a corto plazo (meses).

Mi inspiración: En diciembre del año pasado el servicio de basura en Naucalpan dejó de trabajar por lo que fueron las dos semanas más largas de mi vida, porque cerraron el basurero municipal, ya que no cumple con los estándares oficiales ecológicos (está que se desborda). Según me dijo mi vecina, “esto es todos los años…”. El acumulamiento de basura me dio escalofríos. Montañas de basura decoraban de manera olorosa nuestras casas. Y esas montañas se vuelven Everests de basura que contaminan nuestra tierra y agua.

Una vecina publicó en el periódico local una nota que me llamó la atención. Señaló que estaba perfecto que pidiéramos al gobierno que trabajara en mantener los basureros en operación y en buenas condiciones, pero, nosotros, ¿qué estábamos dispuestos a hacer para reducir la basura en nuestras casas? Buena pregunta.

El responder esta pregunta me está llevando a cuestionar y cambiar mis hábitos de consumo. Es una tarea en proceso, por lo que iré actualizando este artículo con progresos.

Así voy en este momento:

Hace cuánto tomé la decisión: 2 meses

Acciones:

  • Adiós compras de impulso de productos que terminarán en la basura en 10 minutos. Ésto quiere decir no más paradas a la tienda de la esquina por refrescos, papitas, pastelitos, chicles,chocolates… Dónde me cuesta más evitarlo: en fiestas y reuniones.
  • Adiós productos enlatados y envasados en el súper. Adiós verduras enlatadas, chiles enlatados, atunes en lata, verduras congeladas…- donde me cuesta más evitarlo: en cereales, leche, artículos limpieza.
  • ¡Hola frutas y verduras frescas!
  • Adiós comida rápida.
  • Adiós comida para llevar.
  • Adiós pedidos a casa.
  • Adiós a uso de desechables – aunque como mencioné anteriormente, los 100% biodegradables a corto plazo sí son opción.
  • Hola bolsas ecológicas (¡de todos los tamaños!)
  • Hola a la planeación más precisa de los menús de la semana.
  • ¡Hola snacks caseros! – ya sea para la casa o viajes, como no me pararé en ninguna tienda de gasolinera a comprar nada, tengo que ir preparada con frutos secos, semillas, palomitas hechas en casa, frutas, sándwiches, termos con agua o jugos o licuados…
  • Hola a cocinar – cabe mencionar que ahora me he vuelto fan de platillos fáciles y rápidos de hacer y que contengan, en órden de tamaño: verduras/frutas, porción de proteína, porción de carbohidratos.
  • ¡Hola bebidas preparadas en casa! – sin las opciones del Starbucks (a menos que lleve mi termo para rellenarlo) o los tetra paks de juguitos, o cualquier bebida gaseosa en frasco o lata, ahora tomo más agua y jugos hechos por mí. Donde es más difícil evitarlo: fiestas y reuniones.
  • Hola a consumir HASTA LA ÚLTIMA GOTA de los productos de belleza y limpieza antes de comprar nuevos.

Hablo en este momento sólo de mí, aunque las acciones se extienden a mi esposo, porque soy la principal encargada de comprar el súper de la casa y cocinar, y porque su trabajo le dificulta más adaptarse a todos mis nuevos hábitos. Pero mi meta es que nos convirtamos en un hogar sustentable.

Los frutos que se están comenzando a ver:

  • Comemos más sano.
  • Gastamos menos.
  • Producimos menos basura (todavía falta MUCHO para llegar a la meta, pero ahí vamos)

¿Cuánto menos? Aún es pronto para saber. Comenzaré a documentar los avances fotográficamente. Y los seguiré poniendo al tanto.

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